
“Estudio de impacto ambiental para la ejecución del proyecto de restauración de los ecosistemas degradados del Canal del Dique”, es la investigación que se encuentra desarrollando el profesor Patricio Winckler de la Escuela de Ingeniería Civil Oceánica, invitado por un equipo del Instituto Javeriano del Agua, perteneciente a la Pontificia Universidad Javeriana, de Bogotá, Colombia.
Winckler fue convocado por el director del Instituto, Jorge Escobar, con el objetivo de asesorar el proyecto de restauración de los sistemas degradados del Canal del Dique, construido en sucesivas etapas desde 1650 con el propósito de facilitar el transporte fluvial entre el río Magdalena y el puerto de Cartagena, uno de los más importantes del Caribe.
Junto con lo anterior, se encuentran en las etapas iniciales para firmar un convenio con Ingeniería Civil Oceánica, además de generar una colaboración en el marco de CIGIDEN, con la Unidad Nacional de Gestión de Riesgo de Desastres de Colombia en temas de riesgo de tsunami y erosión costera en el Pacífico.
Según explica Winckler el proyecto busca “evaluar los potenciales efectos que tendría el desviar el flujo del Canal del Dique en esta y otras bahías al sur, como la de Barbacoas y el Santuario El Mono Hernández, un complejo sistema de caños, ciénagas, bosques de corcho y manglares”.
“El estudio no es sino un eslabón más de una cadena de sucesos acaecidos desde que los colonizadores españoles canalizaron extensas ciénagas para habilitar la navegación hacia el Magdalena, quizás la principal arteria de navegación que comunica el mar caribe con el corazón de este país de ensueño”, agrega.
El académico cuenta que “en 2023, el Estado a través de la Agencia Nacional de Infraestructura y la empresa Ecosistemas del Dique, filial de Sacyr Concesiones, pusieron en marcha un ambicioso proyecto con el objetivo dual de solucionar el problema de sedimentación en la bahía y restaurar el equilibrio ecológico del sistema. El proyecto contempla dos complejos de esclusas y compuertas en Calamar y Puerto Badel”.
“El primero, ubicado en la unión entre el Magdalena y el Canal del Dique, busca regular el caudal y reducir el volumen de sedimentos. El segundo, algo radical, contempla el corte del último tramo del canal que enfila a la bahía de Cartagena, y el consecuente desvío de agua y sedimento hacia el sur de la bahía de Barbacoas. Este faraónico proyecto plantea objetivos que parecen antagónicos, cuales son garantizar la navegación segura de barcazas de bajo calado, restaurando a la vez el sistema ecológico, proyecto que genera reacciones encontradas en la comunidad cartaginense”, añade.
Toda la experiencia del viaje quedó registrada en el artículo “El Canal del Dique. Crónicas fragmentadas de un estudio de navegación y restauración ecológica”, escrito por el profesor Winckler durante su estadía en el caribe colombiano.








